Cuando Una Mujer Se Propone Servir a Dios.
2ª
De Reyes capitulo 4:8-37
Eliseo y la mujer Sunamita.
Capitulo 4:8. “En cierta ocasión, una
mujer importante de Sunén, invito a Eliseo a comer a su casa. Y cada Vez que
Eliseo pasaba por allí, la mujer le insistía
que se quedara a comer.
9. A su marido le dijo:” ¿Sabes de qué
me he dado cuenta? ¡Pues de que este hombre que siempre pasa por nuestra casa
es un Santo Varón de Dios! 10. Debiéramos hacerle un pequeño aposento en la
azotea, y poner allí, una cama y una mesa y una silla y un candelero, para que
cuando pase por aquí pueda quedarse con nosotros.”
Cuando Una Mujer Se Propone Servir a Dios.
Esta
mujer de la cual solo sabemos es que era una mujer que vivía en Sunén y que era
amable, hospitalaria, compasiva,
importante. Seguramente una mujer
de buen pasar económico, que vivía con su esposo y no tenía hijos. Hay un
detalle, ella era idolatra y no pertenecía a Israel,. Lo que si podemos decir
con seguridad que ella veía pasar al profeta Eliseo y lo invitaba, es más, le
insistía que se quedara a comer en su casa. En esta época los profetas como
Eliseo iban a donde Dios los mandaba acompañados por un siervo como es el caso
de Guejazí. Eliseo era un profeta llamado a predicar al pueblo de Israel, y por
esta causa no entraba en casas de idolatras como era esta mujer de Sumen.
Recordemos
a Jesús con la mujer Cananea a la cual Jesús ante el clamor de ella le
responde. “El respondió yo fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de
Israel.” Mateo 15:24. En realidad podemos ver como después de que estas mujeres
se humillaran delante de Dios eran ayudadas y llegaban a ser parte del pueblo
de Dios.
La Actitud Del Profeta Eliseo:
Vemos
claramente en la palabra, que Dios tenía un propósito con esta mujer y con el
profeta, quizás mostrar los milagros que Dios hacía a través de él, porque no
todos los israelitas honraban a un profeta. Muchas veces Dios avergüenza a los
que se sienten superiores a los que no son hijos de Dios y humillaban a los
idolatras mientras ellos amaban de labios a Dios. La palabra dice Claramente.
En 2ª de Reyes capítulo 4:11 “Un día Eliseo
pasó por allí, se quedó a dormir en ese aposento, 12. Pero le dijo a Guejazí,
su criado: “Llama a la sunamita.” Guejazí la llamó, y cuando ella se presentó
ante 13. Éste, dirigiéndose a Guejazí, dijo: “Esta mujer ha sido muy amable con
nosotros. Pregúntale qué quiere que haga yo en su favor. ¿ Necesita qué hable
por ella con el rey, o al general del ejército”
Muchas
veces las actitudes generosas de los demás nos hacen pensar como a Eliseo, que
esta mujer importante, le construyó un aposento porque quería recibir un favor
de parte del rey o de los militares. No fue así, ella simplemente veía a un
hombre de Dios y por acercarse a ese Dios y quizás conocerlo más le preparó el
aposento. Muchas veces las actitudes que tenemos las mujeres van a ser interpretadas incorrectamente por los hombres,
primero en nuestra casa, en el trabajo y luego con los demás. Lo importante de
destacar es el corazón agradecido que tenía Eliseo hacia esta mujer.
Ella Aclara su intención:
“Y la mujer respondió: “En medio de mi
pueblo yo vivo como una reina” 14. Pero Eliseo insistió: “Pero entonces, ¿Qué
podemos hacer por ella?” y Guejazí respondió: “Su marido ya es anciano, y ella
no tiene hijos todavía.”15. Eliseo le ordenó entonces a su criado que la
llamara. Guejazí la llamó y cuando ella se detuvo en la puerta, 16. Eliseo le
dijo: “Dentro de un año, por estos días, tendrás un hijo en tus brazos.”. Pero
ella protesto: “¡No, mi señor, varón de Dios! ¡No te burles de esta sierva
tuya!” 17. Sin embargo, la mujer concibió y un año después, por el tiempo que
Eliseo le había dicho, dio a luz un hijo.
La
respuesta es clara y contundente. Ella era una mujer que no necesitaba nada y
muchas veces nosotras pensamos que no necesitamos nada que todo está bien, nos
aburguesamos , quedamos como ancladas en una situación a la cual nos
resignamos, como en el caso de la mujer sunamita, tenía bienes, tierras,
sirvientes, un buen pasar ; pero le faltaba ser madre.
Dios Tenía Planes Para La Mujer y El
Profeta.
Guejazí respondió: “Su marido ya es
anciano, y ella no tiene hijos todavía.”15. Eliseo le ordenó entonces a su
criado que la llamara. Guejazí la llamó y cuando ella se detuvo en la puerta,
16. Eliseo le dijo: “Dentro de un año, por estos días, tendrás un hijo en tus
brazos.”. Pero ella protesto: “ ¡ No, mi señor, varón de Dios! ¡No te burles de
esta sierva tuya!” 17. Sin embargo, la mujer concibió y un año después, por el
tiempo que Eliseo le había dicho, dio a luz un hijo.
Dios
mostraría su poder, por esto la hace llamar por el profeta y él le dice que le
dará en recompensa por su hospitalidad un hijo para que alegre la vida de esa
familia, un matrimonio que quizás había perdido las esperanzas. Así fue como al
año pasó el profeta y la mujer pudo comprobar el poder de Dios y el profeta vio crecer al niño. Y en sus visitas le habría
tomado mucho afecto. Como todo niño
quería estar con su padre y fue al campo con el mismo a segar la cosecha y le
tomó una insolación que le causó la muerte. El marido lo dejó con su madre,
también desesperanzado porque al ser idolatra pensaba que la mujer no debía ir
al profeta porque la luna no era propicia para la sanación de su hijo. Esto lo
vemos en el versículo 19. “De pronto gritó:
“¡Padre, mi cabeza! ¡Me duele la
cabeza!” Enseguida el padre ordenó a uno de sus criados que lo llevara con su
madre.20. El criado así lo hizo. Pero al medio día, mientras estaba sentado en
el regazo de su madre, murió. 21. Entonces ella subió al aposento del varón de
Dios, lo puso sobre la cama, y cerrando la puerta salió de allí.22. Luego fue a
llamar a su marido, y le dijo: “Te ruego que me prestes a uno de los criados y
una de tus asnas. Quiero ir corriendo a ver al varón de Dios, para que regrese”
23. Pero su marido objetó: “¿Y para qué vas a verlo hoy? Si no es nueva luna,
ni día de reposo” Pero ella simplemente se despidió. 24. Mandó aparejar el
asna, y le dijo al criado “¡En marcha!¡ Tu nos diriges! ¡Pero no te me detengas
en el camino a menos yo te lo ordene.” 25 Y así la mujer partió y se fue al
monte Carmelo donde estaba el varón de Dios. Y Cuando éste la vio a la
distancia, le dijo a su criado Guejazí:”Aquí viene la sunamita.26 hazme el
favor de ir corriendo a recibirla, y pregúntale cómo está ella, y su marido y su hijo.” Ella respondió
que estaba bien, 27 pero en cuanto llegó al monte donde estaba el varón de
Dios, se arrojó a sus pies. Guejazí se acercó y trató de levantarla, pero el
varón de Dios le dijo: “Déjala que se encuentra muy amargada. Pero el Señor no
me ha dicho qué es lo que pasa, sino, que me ha encubierto el motivo.” 28: Entonces
ella le dijo: “¿Acaso yo le pedí un hijo a mi Señor? ¿No le dije, más bien, que
no se burlara de mí?” 29 “Entonces Eliseo le dijo a Guejazí:” cíñete la ropa,
toma mi bastón, y ponte en marcha. Si te encuentras con alguien en el camino,
no lo saludes, y si alguien te saluda no le respondas. Al llegar, pon el bastón
sobre el rostros del niño.” 30. Pero la madre del niño le dijo “Juro por el
Señor, y por tu vida que no voy a dejarte aquí.” 31. Entonces se levantó y la
siguió… 33. Eliseo entró en la habitación y cerró la puerta tras de sí, y oró
al Señor. 34 Luego, subió a la cama y se tendió sobre el niño, juntando boca
con boca, ojos con ojos, y manos con manos. Así, se mantuvo tendido, hasta que
comenzó a entrar en el calor. 35. luego Eliseo se levantó y comenzó a pasearse
de un lado a otro de la casa, y después volvió a subirse a la cama, y se tendió
otra vez sobre el niño; en ese momento el niño estornudó siete veces, y abrió los
ojos.36. Entonces Eliseo llamó a Guejazí, y le ordenó que llamara a la
sunamita. Guejazí la llamó y, cuando ella entró. Eliseo le dijo:” Toma tu
hijo.” 37. La mujer entró y, sin levantar el rostro, se arrojó a los pies de
Eliseo. Después de eso, tomo a su hijo y se fue.
La
Mujer y el esposo se profesaban respeto, porque se consultaban las cosas y no
le prohíbe ir a su amigo el profeta solo le da una opinión, ella a su vez le
pide por favor la deje ir al Monte Carmelo que era donde Eliseo tenía la
escuela de profetas y Dios no le había revelado la situación por la que estaban
pasando su hospedadores sunamita.
Dios Interviene Siempre Que Creemos En
Su Poder:
Eliseo
ocupado en la escuela, manda Guejazí a recibir a la sunamita para eso era su
siervo y 26 hazme el favor de ir corriendo a
recibirla, y pregúntale cómo está ella,
y su marido y su hijo.” Ella respondió que estaba bien, 27 pero en cuanto llegó
al monte donde estaba el varón de Dios, se arrojó a sus pies. Guejazí se acercó
y trató de levantarla, pero el varón de Dios le dijo: “Déjala que se encuentra
muy amargada. Pero el Señor no me ha dicho qué es lo que pasa, sino que me ha
encubierto el motivo.” 28: Entonces ella le dijo: “¿Acaso yo le pedí un hijo a
mi Señor? ¿No le dije, más bien, que no se burlara de mí?” 29 “Entonces Eliseo
le dijo a Guejazí:” cíñete la ropa, toma mi bastón, y ponte en marcha. Si te
encuentras con alguien en el camino, no lo saludes, y si alguien te saluda no
le respondas. Al llegar, pon el bastón sobre el rostros del niño.” 30. Pero la
madre del niño le dijo “Juro por el Señor, y por tu vida que no voy a dejarte
aquí.” 31. Entonces se levantó y la siguió… 33. Eliseo entró en la habitación y
cerró la puerta tras de sí, y oró al Señor.
Cuando
la ve entrar y arrojarse a sus pies y de alguna manera en medio de su angustia
le reprocha para que le diera un hijo para que se muriera si ella no se lo
había pedido. Eliseo le pide a Guejazí que vaya el adelante con el bastón y lo
ponga sobre el niño, Pero la mujer lo vuelve a implorar que no, ella seguro oyó
y creía en la resurrección por los milagros que hubo oído hechos por Eliseo que
había resucitado niños y por esto insiste que venga el a orar por el niño, Dios
la apoya porque en medio de la idolatría el bastón de Eliseo se hubiera tomado
como un elemento mágico al que no tardarían para adorarlo.
Eliseo
al ver la desesperación de la mujer va con ella y llega a orar personalmente y
Dios lo lleva a clamar por el niño y no solo él, sino a toda una familia. Y es
así como el niño resucita.
Una Mujer Que Vio El Poder De Dios.
Recordemos
que ella era muy conocida e importante en el lugar, la noticia debe haber
llevado la gloria de Dios a todos los lugares. Es por esto que
como cristianas debemos contar todas las maravillas que Dios hace en nuestras vidas,
las grandes y las pequeñas. Por otra parte saber que así como esta mujer
sunamita aunque no le faltaba nada, según su creencia le faltaba humillarse delante
de Dios, había en ella algo que sola la misericordia de Dios en su gracia
previniente puede poner y es querer servirlo, quizás por esa amabilidad, su
preocupación por el profeta Eliseo o el deseo de dejar de ser una idolatra y
pasar a ser una mujer, un sierva de Dios. Ella vería a Dios en el profeta y ese
era su anhelo tener a Dios en su hogar, para que haga morada con ellos.
Era
ella la que insistía, y el profeta accedía, pero no hablaba con ella. El
esperaba que un día se humillara ante Dios, y así fue como la sunamita tomó la
decisión de servir a Dio. Hoy muchas personas que están esperando hacer una
morada en su corazón para que lo habite Jesús
en el, necesitan recibir una
palabra de nuestra boca para pedirle a Jesús, que sea su Señor y salvador.
Dios
nos ayude a ser mujeres que solo anhelan a servir a Dios, creo que somos muchas
y por esto mayor responsabilidad ante Dios. Tenemos que animar a las que
quieren hacerlo y no saben porque recién se han convertido y están descubriendo
ese llamado, un ministerio. Dios nos bendiga.
Foto: Diana Castiblanco Sierra.
Mirta
Barolo De Acuña.